Nuestra historia

¿Por qué existe Kleovita?

Todo proyecto con sentido comienza en algún lugar. Kleovita no nació de una presentación comercial ni de una línea de código. Nació de una pregunta que muchas personas llevan consigo en silencio, a menudo mucho antes de expresarla.

¿Qué quedará de nosotros para las personas que amamos?

Historia fundacional De 2018 hasta hoy 6 min de lectura

Noviembre de 2018

El día en que cambió la perspectiva

En noviembre de 2018 me dijeron que tenía cáncer.

Quien haya escuchado una frase así sabe lo rápido que cambia la perspectiva sobre la vida. Los días cotidianos se sienten distintos. Las palabras que no hemos dicho cobran más fuerza. Los recuerdos parecen de pronto frágiles, no porque sean pequeños, sino porque viven en personas, costumbres, teléfonos, cajones y lugares que el tiempo puede dispersar.

Febrero de 2019

Una reflexión empezó a tomar forma

En febrero de 2019, aquella reflexión ya se había convertido en una idea.

¿Y si pudiera existir un lugar sereno y privado donde una persona pudiera conservar algo más que archivos?

Un lugar para cartas, fotografías, vídeos, notas de voz, documentos, deseos y pequeños fragmentos de una vida, organizados para que pudieran llegar a las personas adecuadas en el momento adecuado.

En aquel momento no había plataforma, interfaz ni arquitectura técnica. Solo la sensación de que aquello debía existir.

Todavía no había código. Todavía no había pantallas. Solo una necesidad clara.

Durante varios años

Una idea guardada en silencio

Durante años, la idea vivió sobre todo en mi mente.

Podía imaginar cómo debía funcionar: cómo proteger los contenidos personales, cómo elegir los accesos y cómo hacer que un beneficiario recibiera algo claro en lugar de un archivo confuso.

Pero cuando hablaba de ello, las reacciones solían ser prudentes y, a veces, tajantes.

La idea es demasiado complicada.

La gente no utilizará un servicio así.

Nunca llegará a hacerse realidad.

Así que empecé a hablar menos de ello.

No porque la idea hubiera desaparecido, sino porque había empezado a preguntarme si yo era la única persona capaz de imaginar en qué podía convertirse.

Los años siguientes

Lo que podría haber puesto fin al proyecto

Los años siguientes trajeron sus propias pruebas.

  • Una operación.
  • Una recaída.
  • La pandemia de Covid.
  • La pérdida de gran parte de mi actividad profesional.

Cualquiera de aquellos momentos habría podido bastar para dejar que el proyecto desapareciera.

Y, sin embargo...

La idea nunca me abandonó.

Siguió evolucionando en silencio. Cada vez que volvía a ella, su propósito se hacía más preciso.

Kleovita tenía que ser algo más que almacenamiento. Tenía que transmitir seguridad, resultar comprensible y seguir siendo profundamente humano.

01Mayor privacidad y seguridad.
02Una forma más sencilla de elegir qué se comparte.
03Una experiencia más humana para quienes lo reciben.

La decisión de construirlo

Esperar ya no era suficiente

Llegó un momento en que seguir esperando dejó de tener sentido.

Siempre existe una razón para aplazar algo personal y difícil.

No hay suficiente tiempo. No hay suficientes recursos. Demasiadas dudas. Demasiado miedo a fracasar.

Pero si esperamos al momento perfecto, algunos de los proyectos más importantes nunca llegan a empezar.

Así que tomé una decisión. Construir el lugar que llevaba años imaginando.

Durante meses, Kleovita pasó a formar parte de cada día.

Cada funcionalidad debía responder a un propósito sencillo:

ayudar a una persona a preservar lo que importa y transmitirlo de una forma que siga reflejando quién es.

Hoy

Un espacio privado, pensado para vidas reales

Hoy, Kleovita ya no es solo una idea.

Es un espacio privado para recuerdos, mensajes y documentos esenciales.

Un lugar donde preparar algo para las personas que importan.

Un lugar donde escribir palabras que quizá hagan falta más adelante.

Y, a veces, un lugar para decir algo ahora, antes de que el tiempo decida por nosotros.

Algunas palabras están destinadas a ser descubiertas algún día.

Otras simplemente merecen no esperar.

Kleovita nació de esa convicción.

Los recuerdos tienen valor.

Las palabras pueden cambiar aquello que una persona lleva consigo.

Algunas formas de amor no deberían depender del azar, de contraseñas o de dispositivos olvidados.

Kleovita no fue creado para almacenar archivos. Fue creado para proteger aquello que alguien podría agradecer profundamente encontrar algún día.

Descubrir Kleovita

Lo que importa merece un lugar donde perdurar.

Descubre cómo Kleovita te ayuda a preservar mensajes, recuerdos y documentos, y a transmitirlos según tus decisiones.